Invitación Temuco Empresas IA Encuentro Presencial

Hace tres años, la inteligencia artificial era un chatbot curioso: le pedías que redactara un correo, que resumiera un PDF, que te ayudara a pensar mejor un párrafo. Hoy es otra cosa.

En Edunumik es nuestro colega más eficiente. Uno que entra a tu computador, ordena tus carpetas, llena los anexos de una licitación, cruza cientos de páginas de bases técnicas, programa, y diseña piezas gráficas que antes te tomaban un día completo.

Eso no es ciencia ficción. Es lo que ya está pasando, ahora mismo, en las mismas oficinas donde tú trabajas.

Y la pregunta que casi nadie se atreve a decir en voz alta en una reunión de directorio es esta:

¿tu cargo seguirá existiendo en cinco años?

Las dos versiones del futuro

Hay dos relatos compitiendo por convencerte, y ambos vienen de gente que sabe de lo que habla.

Bill Gates acaba de encender la alarma esta semana: advirtió que “la mayoría de los trabajos van a desaparecer para siempre” y propuso algo que suena radical pero que cada vez más gobiernos están mirando en serio: un impuesto a los robots y a los “trabajadores artificiales”, además de crear categorías de empleo “reservadas para humanos” que la IA no pueda tocar (TechCrunch, Fortune). No es la primera vez que lo dice: ya en 2017 planteaba que si un robot hace el trabajo de una persona, ese robot debería pagar impuestos como esa persona los pagaba (Axios).

Del otro lado está una frase que se volvió viral en redes profesionales de todo el mundo, repetida por líderes de IBM y por miles de gerentes en LinkedIn: “la IA no te va a reemplazar; te va a reemplazar alguien que sabe usar la IA” (IBM / Digital Watch, LinkedIn).

Esta versión no niega el impacto: dice que la variable que decide quién se queda no es el título universitario, es la velocidad de adaptación.

Las dos visiones tienen razón. Y las dos duelen.

La generación que hizo todo bien y aun así quedó fuera

Aquí está la parte que de verdad toca fibra, la que casi nadie quiere nombrar en un evento corporativo.

Hay miles de familias en Chile, y en La Araucanía particularmente, que invirtieron años de esfuerzo y ahorros completos en una carrera universitaria pensando que eso era la garantía. Hoy, ese papel ya no asegura nada. En Estados Unidos, Bloomberg reportó este año que una proporción creciente de recién egresados universitarios termina trabajando en puestos que no requieren título, justo cuando la IA empezó a comerse las tareas de entrada que antes servían de trampolín para un profesional joven (Bloomberg). El mercado laboral de nuevos profesionales está más duro que en cualquier momento desde la pandemia, y la razón no es solo económica: es que la IA ya hace, en minutos, lo que antes le daba experiencia a un junior durante sus primeros dos años de trabajo.

Si eres padre, si eres madre, si pagaste una carrera completa para tu hijo o para ti mismo y hoy te preguntas si valió la pena: esta pregunta es legítima y merece una respuesta seria, no un discurso motivacional vacío.

El problema no es la IA. Es la velocidad de nuestras instituciones

Aquí hay una contradicción que Chile todavía no resuelve. Tenemos un sistema educativo diseñado para entregar una malla curricular fija durante cuatro, cinco, seis años. La IA cambia de versión cada seis meses. Ese desfase es matemáticamente imposible de cerrar con el modelo actual.

La respuesta que está emergiendo en universidades y organismos de todo el mundo no es “hacer una carrera más”, es otra arquitectura completa: una base curricular general, sólida, más una capa continua de microcredenciales y micro-cursos que se actualizan al ritmo real de la tecnología, no al ritmo de un comité curricular que se reúne una vez al año. Reportes recientes en educación superior lo confirman: las microcredenciales ya se están consolidando como la forma en que las universidades responden a esta brecha (Forbes, Online Learning Journal).

Esto no es un detalle académico. Es la diferencia entre una región que se adapta y una que se queda mirando cómo otros se adaptan por ella. Y toca directamente a instituciones como SENCE, cuyo mandato completo es entregar competencias alineadas con el mercado laboral: ese mandato hoy se ejecuta contra un blanco que se mueve más rápido que cualquier ciclo de licitación o capacitación tradicional.

Por qué esto nos convoca desde La Araucanía

En Corporación Araucanía Digital no creemos que esta conversación deba darse solo en Santiago, ni solo entre quienes ya dominan estas herramientas. Creemos que las empresas de nuestra región, sus equipos de recursos humanos, sus gerentes generales y sus trabajadores, necesitan enfrentar esta transformación con información real, no con miedo ni con negación.

Por eso, junto a SOFOFA Capital Humano, los invitamos este jueves 3 de septiembre, desde las 11:00 horas(acreditación y café desde las 10:30), en Nube Cowork, Antonio Varas 989, piso 4, Edificio Capital, Temuco, a un encuentro presencial: “Empresas ante desafíos de la IA y del futuro del trabajo”, con Juan Eduardo Carmacht, Director de Desarrollo Futuro del Trabajo de SOFOFA Capital Humano, y Aldo Soto, educador en organización con IA y creador del método Happy Brain.

Este es el primer encuentro de una serie de actividades que Corporación Araucanía Digital desarrollará junto a OTIC SOFOFA, precisamente porque entendemos la magnitud de lo que viene y la responsabilidad que tenemos de traerlo a nuestra región a tiempo, no cuando ya sea tarde.

No te vamos a decir que todo va a estar bien solo por asistir a una charla. Te vamos a decir algo más útil: la brecha entre quienes se apropian de estas herramientas hoy y quienes esperan a que “se aclare el panorama” se está volviendo la nueva desigualdad del mercado laboral. Y esa brecha todavía se puede cerrar.

La pregunta no es si la IA va a cambiar tu trabajo. Ya lo hizo. La pregunta es si tú vas a ser parte de quienes aprendieron a moverse con ella, o de quienes siguen esperando que la ola pase.

Nos vemos el jueves 3.

Jairo Hott

Presidente

Corporación Araucanía Digital